El debate encendido ha llegado a la calle con el famoso “pin parental” y resulta que a la Plataforma por la Homologación nos gusta debatir porque somos maestros, construimos futuro y qué mejor forma que fomentando el pensamiento crítico de nuestro alumnado y, por qué no, del profesorado, para transformar la sociedad en algo mejor. Así pues, debatamos. Convirtamos nuestros claustros en auténticos foros de diálogo.

Empecemos diciendo que esta medida tiene por inventores a Vox. Estos explican en su página web que la medida surge como reacción ante “el evidente adoctrinamiento en ideología de género que sufren nuestros menores en los centros educativos, en contra de la voluntad y contra los principios morales de los padres, a través de contenidos curriculares en asignaturas, actividades tutoriales, talleres y clases sobre ideología de género, así como una educación afectivo sexual que incumple flagrantemente el artículo 27.3 de la Constitución Española y los derechos que les asisten a estos como padres”. Así los centros, a través de sus direcciones, han de pedir permiso a las familias para que el alumnado (sí, alumnado, no hijos e hijas; está bien expresado por cuanto que son alumnos y alumnas del centro) puedan asistir a cualquier formación (ya sea un taller, una charla o incluso una materia dicen) relacionada con temas de sexualidad o lo que ellos llaman “cuestiones morales socialmente controvertidas”.

Esta medida que ya está implantada en la Región de Murcia y que podría estarlo en breve en Madrid y Andalucía (es una de las condiciones para la aprobación de presupuestos que pone Vox a quienes gobiernan estas Comunidades) ha generado un debate efervescente y claramente polarizado entre los que están a favor y en contra.

¿Qué opinión nos merece a nosotros como docentes? No como padres o madres, sino como docentes, como profesionales de la educación que somos (no olvidemos nunca que los profesionales somos nosotros). Vemos cómo en los últimos años el sistema se ha vuelto excesivamente garantista con las familias y comprobamos cómo nos vamos quedando cadavez másy másindefensos: quéfácil es perderunareclamaciónantelaInspecciónEducativaporun defecto deforma, qué poco en cuenta tienen los políticos nuestra opinión casi unánimequereivindica un Pacto Educativo, cuántas familias ya se permiten el lujo de decirnos qué tenemos que enseñar y cómo hacerlo… El pin parental es un nuevo paso atrás, es un nuevo gesto de desconfianza hacia nosotros, es una nueva derrota en nuestra lucha por la dignidad profesional. Además, entendemos que va en contra de la propia Constitución: Vox nombra el artículo 27 en su apartado tercero, pero obvia la primera parte del artículo, ese que dice que «la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la Personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales». Una sociedad será mejor si respeta la pluralidad, la diversidad, las diferencias.

Esta es nuestra visión. Queremos seguir apostando por la libertad y por la dignidad, ambas ideas nos hicieron grandes.

Creemos que “lanzar la polémica” del pin parental condicionado a la aprobación de presupuestos, supone una agresión más a nuestro Sistema Educativo; un menosprecio más h acia los profesionales de dicho sistema; y una manipulación del alumnado utilizándolo como arma arrojadiza políticamente.

Ante la tibieza en las opiniones vertidas sobre esta cuestión de otros sindicatos, nosotros preferimos “mojarnos” y mostrar una opinión que, como todas, está sujeta al diálogo, a la confrontación; siempre desde el respeto.

Plataforma Informa 5 – Enero 2020