Nuestro más sentido pésame y apoyo a la familia de Sandra Peña. Lamentamos profundamente una tragedia que nunca debió haber sucedido y que desgraciadamente desvela una realidad que viven muchos adolescentes.
No obstante, ante las informaciones publicadas sobre la querella presentada contra el centro Irlandesas Loreto publicadas por OK Diario, en las que se responsabiliza única y exclusivamente al centro y a los docentes de este, desde nuestro sindicato queremos expresar lo siguiente:
- Presunción de profesionalidad: Defendemos la labor diaria de los docentes, quienes trabajan en contextos de alta complejidad emocional y social. Confiamos en que la justicia esclarecerá los hechos con rigor, valorando el desempeño profesional del equipo técnico y educativo.
- Complejidad del entorno escolar: La detección de dinámicas de acoso es un reto constante que requiere no solo de voluntad, sino de recursos humanos y tiempo que, en muchas ocasiones, la administración no garantiza de forma suficiente en las aulas.
- Compromiso con la convivencia: Reafirmamos el compromiso de los trabajadores de la enseñanza con la creación de espacios seguros. Creemos firmemente que el profesorado actúa siempre bajo la premisa del bienestar del alumnado, gestionando los conflictos desde una perspectiva pedagógica.
- Llamamiento a la serenidad: Pedimos respeto para los profesionales señalados mientras dure el proceso judicial. Es fundamental evitar juicios paralelos que puedan estigmatizar a trabajadores cuya vocación es, precisamente, la formación y el cuidado de los menores.
Desde PHA queremos denunciar la facilidad con la que la Administración Educativa de la Junta de Andalucía escurre el bulto a la hora de asumir sus responsabilidades. Es fácil establecer protocolos de actuación si quienes tienen que llevarlos a cabo son otros. Más aún si se olvidan de dotar de los medios necesarios para ello. Y todavía más si se basan en la dedicación, el tiempo y el esfuerzo de unos trabajadores y trabajadoras ya suficientemente sobrecargados con burocracia y carga lectiva (especialmente en los centros concertados). Los docentes tenemos que ser profesores en el aula, policías en los recreos y psicólogos en los pasillos (por no hablar del trabajo que nos llevamos diariamente a casa) y todo ello con la sensación de culpabilidad por si hay algo que se nos escapa (lo que no es difícil si tenemos en cuenta que tenemos entre 30 y 35 alumnos por aula).
Además nos ponemos a disposición de los compañeros y compañeras para ofrecer el asesoramiento y apoyo necesario en estos momentos de extrema dificultad para toda la comunidad educativa.
¡SIEMPRE ADELANTE!



